Conceptos básicos de bonsai (parte 1)

En el arte del bonsai como en cualquier disciplina artística, deportiva, entre otras, se requiere conocer y manejar conceptos básicos que nos permitan un cierto nivel de conocimiento en relación a la disciplina en estudio. En el caso del bonsai, un arte milenario, es más que obligatorio conocer y dominar ciertos conceptos básicos de bonsai que nos permitan establecer criterios adecuados en la práctica de este arte.

Relación de conceptos básicos de bonsai:

Bonsái

Bonsái (盆栽 bonsai) es una palabra de origen japonés que significa literalmente bon = ‘bandeja’ + sai = ‘cultivar’ (aunque etimológicamente procede del término chino 盆栽, penzai, que significa pén = ‘bandeja’ + zāi = ‘cultivar’) y consiste en el arte de cultivar árboles y plantas, controlando su tamaño mediante técnicas, como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, etc., y modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza. Este concepto básico de bonsai, según autores va en constante evolución en su significado, tal como crece, desarrolla y madura un árbol en cultivo.

Origen

El arte del bonsái se originó en China hace unos dos mil años, como objeto de culto para los monjes taoístas.
Para ellos era símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.
Durante siglos la posesión y el cuidado de los bonsáis estuvo ligado a los nobles y a las personas de la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podían conservar un árbol en maceta tenían asegurada la eternidad. Así fue como los monjes disponían los árboles pequeños en vasijas a lo largo de las escaleras de los templos y hasta eran fuente de culto.

Se buscaba reproducir estos árboles según los existentes en las altas montañas por lo cual utilizaban solo especies que existían en los montes y que ya poseían formas especiales en su intensa lucha contra las adversidades climáticas.
Un bonsái no es una planta genéticamente empequeñecida. Se mantiene pequeña dándole forma, podando el tronco, las hojas y las raíces cada cierto tiempo, dependiendo de la especie. Si se cultiva adecuadamente, sobrevivirá el mismo tiempo que un árbol normal de la misma especie, pero si se hace de forma incorrecta, probablemente morirá.

origen del bonsai - conceptos básicos del bonsai

En general, cualquier especie arbórea o arbustiva puede ser cultivada como bonsái, pero las más apreciadas por los aficionados son aquellas que poseen las hojas pequeñas de forma natural y además son resistentes al cultivo en maceta, como por ejemplo, las especies de los géneros: Acer (arce), Pinus (pino silvestre), Ulmus (olmo), Rhododendron (azalea), Ficus (higuera), Olea (olivo), Juniperus (enebro), etc.

Un bonsái suele exponerse en un tokonoma acompañado de un cartel (kakemono) y una planta de acento (shitakusa) o un suiseki (piedra-paisaje japonesa), aunque en este caso lo apropiado sería denominar a esta piedra como tenseki, ya que solo se trata de piedras que representan la estación del año (invierno, primavera, verano u otoño) con relación al bonsái y no necesariamente tienen las características propias de un suiseki.

Cultivo

Otro de los conceptos básicos de bonsai que hay que considerar es el cultivo. Los bonsai hay que cultivarlos en el exterior durante todo el año. No obstante, en el caso de las especies tropicales y subtropicales, estos han de protegerse de las temperaturas bajas durante la época más fría, protegiéndolos en un invernadero frío muy bien iluminado. En todo caso, si no disponemos de un invernadero frío y se cultiva en el interior de casa, el bonsái debe estar lejos de fuentes de calor, junto a una ventana muy luminosa y solo durante la época fría del año (otoño/invierno).

Riego

Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.
Se debe emplear una regadera de agujeros finos, para así aportar más oxígeno, evitar degradar el sustrato y no alterar su granulometría ni el drenaje del mismo. La primera vez, se riega para humedecer la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.

La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como mínimo 24 horas, ya que de este modo gran parte del cloro y demás elementos químicos nocivos quedan en el fondo del recipiente. También es recomendable el uso de agua con un pH de 6,5.

La pulverización de las hojas solo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es en interior o invernadero.
Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, es conveniente sumergir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego solo se debe utilizar en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.

Abono

Como otro de los conceptos básicos de bonsai, el abono es un compuesto químico, que puede ser orgánico o mineral, y se encarga de aportar nutrientes necesarios al sustrato para que las plantas puedan crecer.

El más adecuado es el abono orgánico sólido (hechos con harinas, de soja, de sangre o huesos). Hay que abonar especialmente durante los períodos de crecimiento y formación de yemas (primavera y otoño). Si se usa fertilizante químico líquido se deberían seguir las instrucciones del fabricante, ya que si se utiliza en exceso se pueden quemar las raíces. En período de reposo vegetativo, es preciso dejar de abonar, salvo que su cultivo sea en interior. No se deben abonar plantas débiles o enfermas, ni durante los treinta días posteriores a un trasplante o poda.

Las plantas verdes necesitan tres tipos de nutrientes esenciales para florecer: nitrógeno, fósforo y potasio. Muchos abonos lo contienen en diversas proporciones y diferentes concentraciones.

En la lista de contenido donde las bolsas de fertilizantes se puede observar las iniciales N (nitrógeno), P (fósforo) y K (potasio) seguidas de tres números. Estos indican la relación entre los tres nutrientes y la fuerza relativa de los fertilizantes. El número mayor señala la concentración más alta de nutrientes. Por ejemplo, NPK 6:6:6 es un abono equilibrado de fuerza moderada, mientras que NPK 20:5:5 es un abono elevado en nitrógeno que se usa en el césped.

El paquete debe mostrar una lista detallada de disolución y tasa de aplicación. Es importante seguir estas instrucciones. Si se utiliza una dosis menor de la recomendada, la utilidad del fertilizante disminuye. Si se usa una dosis mayor, se podría llegar a «quemar las raíces», lo que perjudica al bonsái. En cualquier caso, es mejor usar una dosis inferior de la recomendada. Muchos fabricantes aconsejan aplicar la mitad de la dosis y usarla con más frecuencia que ocupar una dosis grande y con menor frecuencia.

Como complemento a los tres nutrientes básicos, las plantas necesitan añadir otros elementos macro y micronutrientes esenciales para que la planta crezca. Los suelos fértiles contienen pequeñas cantidades de tales elementos, pero los componentes inertes de muchos suelos de bonsáis no. Algunos abonos orgánicos proporcionan unos cuantos como magnesio, cinc y hierro, pero estos no son todos los que las plantas necesitan.

Muchos abonos químicos contienen estos elementos, en cuyo caso deben figurar en la lista de contenido. Si se prefieren los nutrientes orgánicos, hay que buscar en los catálogos de los viveros para encontrar los aditivos específicos. Muchas personas suelen estar tentadas a utilizar compuestos o estiércol de granjas para abonar sus bonsáis, pero es solo recomendable para árboles bien enraizados, ya que para un árbol que inicia su proceso de enraizamiento o recién trasplantado, esto implicaría introducir agentes patógenos a un árbol confinado a un espacio tan pequeño.

Nutrientes del suelo

Un concepto básico de bonsai que se debe dominar es la composición de nutrientes, el cual son sustancias químicas disueltas en la humedad del suelo, necesarias para el crecimiento y desarrollo normal de las plantas. Existen suelos más pobres y más ricos en uno o más nutrientes, pero no se conocen suelos que no lo contengan en absoluto.

Relación de Nutrientes:

N, nitrógeno: El nitrógeno es responsable del desarrollo de los brotes y del follaje, y en definitiva, del crecimiento. Poco nitrógeno puede conducir al declive de la planta; las hojas se vuelven pequeñas, deformes y con aspecto desvaído. Si no hay nitrógeno en el sustrato, la planta morirá en pocos meses. Demasiado nitrógeno, en cambio, podría resultar en un crecimiento desmedido, con grandes hojas y brotes hinchados de agua lo que, en consecuencia, los hará muy quebradizos y delicados.

K, potasio: Este elemento es el más importante para el crecimiento de frutos y flores. Incrementar el aporte de potasio en la dieta de los manzanos y las azaleas que tienen pocos frutos o florecen pobremente, hará que aumenten su número en la primavera siguiente. El potasio también ayuda a consolidar el crecimiento lento para preparar la planta para el invierno. Una insuficiencia de potasio en las especies que no florecen tiene como consecuencia la muerte en el invierno.

P, fósforo: El fósforo es esencial para el desarrollo y buen funcionamiento de las raíces. Se usa habitualmente en concentraciones altas en plantas recién plantadas y planteles comerciales. Además facilita el engrosamiento de los troncos y las ramas. Ayuda a establecer las condiciones apropiadas para la producción del follaje y de los brotes de flor. También mejora la resistencia de las plantas al estrés y a las enfermedades. Un crecimiento débil y el color pálido pueden ser el resultado de un aporte excesivo, o incluso de carencia de fósforo.

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Oligoelementos: Conocidos también como micronutrientes que resultan esenciales para las plantas. Son hierro, cinc, cobre, boro, magnesio, cloro, calcio, molibdeno, azufre y manganeso. Todos ellos contribuyen a la salud general de los árboles y la falta de estos nutrientes se refleja carencia de lustre en la apariencia y un desarrollo lento. El follaje estará pálido y crecerá débil. Entre ellos, el azufre, el magnesio y el calcio son macronutrientes y se necesitan en mayores cantidades que los otros, que son los llamados micronutrientes.

Poda

Poda de mantenimiento: sirve para formar poco a poco el bonsái y para acentuar las formas deseadas. Para hacerlo se podan las ramitas cuando tienen 7 u 8 pares de hojas, cortando por encima de los 2 o 3 primeros pares de hojas. Se han de quitar las hojas amarillas y los brotes del tronco.

Poda drástica o de formación: consiste en podar drásticamente para darle la forma deseada. La forma de poda más drástica es la que se realiza a los ejemplares en escoba: cuando se quiere crear este estilo se debe cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o de forma cóncava para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto. Y para que estas crezcan hacia arriba conviene rodear el corte con un cartón opaco que sobresalga unos 5 cm para que las ramitas se dirijan hacia arriba disimulando la cicatriz. La herida del corte se debe untar con una pasta cicatrizante.

Trasplante
Cuando la tierra se haya agotado (cada 2 o 3 años) es necesario trasplantarlos, dependiendo de la especie y situación de cada ejemplar. Se ha de recortar a la vez parte de las raíces y podar las ramas en una proporción similar. En general, suele hacerse al comienzo de la primavera, justo cuando las yemas están hinchadas pero los brotes aún no han abierto, cortando entre 1/3 y 2/3 de las raíces, aunque puede haber casos en los que no sea necesario. Hay dos clases de raíces: las de sostén y las de alimento. Se deben cortar las primeras. Estas pueden reconocerse porque son largas y más gruesas. Las de alimento son más finas y con pequeños filamentos parecidos a cabellos. Estas no se deben cortar. Esta operación es delicada y si no se está seguro de que el bonsái sobreviva es mejor no podar las raíces o consultar con un profesional. En cualquier caso, el volumen de raíces que dejemos debe ser 1/3 superior al volumen de copa o parte aérea.

Musgo
El musgo es una parte decorativa opcional que aporta una textura sedosa a la superficie del suelo, aunque también es útil para mantener más la humedad en la tierra durante la época seca.
No obstante, aunque el musgo resulta agradable visualmente, es necesario que no cubra más del 50% de la superficie de la maceta para que las raíces puedan respirar adecuadamente y se pueda realizar un riego correcto observando la situación en la que se encuentra la superficie de la tierra. En ningún caso se debe cubrir parte del tronco.

Clasificación general
Generalmente, los bonsái son clasificados de acuerdo a su tamaño, apariencia, el número de troncos que crecen en una sola raíz, número de árboles plantados en un grupo o por el tipo de base en la que han sido plantados.
La clasificación por tamaños reconoce el hecho de que los bonsái pueden crecer donde sea, desde solo unos pocos centímetros hasta 90 – 120 centímetros (no habitual) o más. Podrás leer que existen distintas categorías con nombres en japonés, aunque siempre pueden variar dependiente del país. A continuación vamos a detallar conceptos básicos de bonsai en función a su tamaño:
* Shito o Keshitsubu bónsai miniatura por debajo de los 5 centímetros.
* Mame: entre 5 y 15 centímetros.
* Shohin menos de 25 centímetros.
* Komono o Kotate Mochi: entre 15 y 31 centímetros.
* Chumono: entre 30 y 60 centímetros.
* Omono: entre 60 y 120 centímetros.
* Hachi-Uye: bonsáis de más de 130 centímetros.

Clasificación por estilo
La forma y posición del tronco es otra forma de clasificar a los bonsái. Muchos de ellos pueden caer en las siguientes cinco clasificaciones: vertical formal (chokkan), vertical informal (moyogi), inclinado (shakan), semicascada (han-kengai), y cascada (Kengai). Formal e informal vertical, son los comúnmente estilizados.
* Chokkan (直幹) – Es el clásico estilo vertical formal de tronco recto, con la usual silueta triangular.
* Moyogi (模様木) – Estilo vertical informal donde se reconoce la silueta triangular pero el tronco es sinuoso.
* Shakan (斜幹) – Estilo de tronco inclinado no más allá de 45°, reconocible la silueta triangular.
* Kengai (懸崖) – Cascada, el ápice del tronco se encuentra claramente bajo el borde de la maceta. Es equivalente a un estilo vertical puesto cabeza abajo.
* Han Kengai (半懸崖) – Semicascada, el ápice del árbol se encuentra debajo del límite superior del vaso pero por encima del fondo de este.
* Fukinagashi (吹流し) – “Barrido por el viento”. En este estilo se simula los árboles que han crecido en la cima de una montaña dominada por vientos fuertes que soplan siempre en la misma dirección. Toda la masa del árbol se encuentra inclinada hacia a un costado.
* Neagari (根上り) – Raíces expuestas, usando cualquiera de los estilos de tronco descritos pero donde las raíces del árbol se encuentran visibles, usualmente sobre una roca. El tridente que se muestra en la primera imagen de este artículo corresponde a este estilo.
* Bunjin (文人) – Busca simular la caligrafía oriental, es de origen chino y se caracteriza por tener un tronco muy esbelto y una copa casi nula (solamente en el ápice del mismo).

Jin y Shari

Uno de los conceptos básicos de bonsai que debemos tener en cuenta es saber para qué y porque usar Jin y Shari en bonsai. Uno de los efectos más llamativos que se puede dar a un bonsái para hacerle aparecer como un árbol viejo, es mediante el uso de las técnicas de Jin o Shari que corresponden, respectivamente, al retiro de la corteza, el floema y el cambium de un tronco o una rama para crear un área de madera muerta, la que idealmente debe ser tratada con una solución de polisulfuro de calcio para evitar el ataque de hongos y proporcionar un aspecto blanco-plata.

Arboles Comunes y su terminología en Japoneses:

Abedul: shirakaba
Abeto: momi
Aligustre: ibota
Árboles de hoja caduca: rakuyôju,zôgi
Arboles tropicales: nettai-gi
Arce: momiji, kaede
Azalea: tsutsuji
Azalea satsuki: satsuki
Bambú: kate
Boj: tsuge
Camelia: tsubaki
Carpe: shide,soro
Cedro: himaraya-sugi
Ciprés calvo: hagoromo-matsu
Ciprés japonés: hinoki,chabohiba o Sugi
Ciruelo: ume,sumomo,anzu
Cítricos: kankitsu
Coníferas: tokiwa-shôhaku
Cotoneaster: benishitan
Criptomeria: sugi
Ginkgo: icho,ginnan
Granado: zakuro
Higuera: ichijiku
Junípero de California: kashu-shimpaku
Juníperos: shimpaku
Manzano: ringo
Membrillo: boke,karin
Mirto: sarusuberi
Muérdago-Acebo: hiragi,umemodki
Olivo: gekkeiju
Olmo: nire-keyaki
Palmera: sotetsu,shurochiku
Picea: ezo-matsu
Pino: matsu
Pino corticata: nishiki-matsu
Pino pentafilla: goyo-matsu
Pino thumbergi: kuro-matsu
Piracanta: tachibana-modoki
Plátano de Virginia: botangi
Podocarpo: maki
prunus mume: Ume
prunus mume flor roja: hitoe kanhoo
Prunus mume flor blanca: tooji
Roble: kashi,shii,kunugi
Sauce: yanagi
Tamarix: gyoryu
Tejo: ichii
Wisteria: fuji

Clasificación de árboles según su forma:

Ikadabuki: estilo en balsa
Ishi-zuki: paisaje de piedras y arboles formando desfiladeros, cañadas, precipicios, etc.colocado sobre bandeja.
Ishi-zukuri: enraizado en roca
Isho-gata ishi: árbol agarrado a una roca casi en el vacío
iwa-yhama: árbol agarrado a una montaña rocosa
Jukei: formas o perfil de bonsai
Matsu-zukuri: la forma más tradicional del pino
Hôki-zukuri: forma de escoba
Tama-zukuri: forma de pelota o de huevo
Rôsoku-zukuri: forma de llama de vela
Kasa-zukuri: forma de sombrilla
Hôsho-zukuri: forma exagerada de Matsu-zukuri,usada a menudo para los decorados de teatro (noh).
Kabudachi: tronco múltiples
Kengai: cascada
Kengai: cascada formal
Han-kengai: mediano o semi cascada
Dai-kengai: grande o extremo casi vertical
Gaitô-kengai: encima de acantilado o cascada en cúpula
Taki-kengai: cascada en catarata
Ito-kengai: tronco y ramas en cascada como un ovillo de cordeles
Takan-kengai: más de dos troncos en cascada
Kôrabuki: muchos retoños de un muñón, (crecimiento en el caparazón de una tortuga)
Ne-agari: estilo de raíces expuestas verticales
Netsuranari: reptante; brotes que salen de una raíz superficial
Saikei: plantación de grupo usando árboles, rocas, plantas y musgo, creadas en forma de paisaje natural
Sôju: árboles gemelos
Sôkan: doble tronco
Tachi-gi: árbol erecto
Chokkan: tronco recto
Shakan: tronco inclinado
Shô-shakan: mínima inclinación
Chu-shakan: media inclinación
Dai.shakan: gran inclinación
Moyo-gi: erecto informal
Fuginagashi: azotado por el viento
Bunjin: abstracto y de estilo libre
Bankan: tronco rugoso y retorcido
Nejikan: tronco retorcido
Sabakan: tronco partido vaciado
Kobukan: tronco abultado
Sharikan: tronco con corteza pelada
Tako-zukuri: estilo pulpo
Yama-yori: brotes de una piña caída
Yose-uye: plantación en grupo

Clasificación de los árboles en función de su altura:

Shito o Keshitsubu: con una medida de hasta 7,5 cm.
Mame: más de 7,5 cm hasta 15 cm.
komono o shohin: de 15 a 25 cm
Katade-mochi:de 25 hasta 40cm
Chumono o Chiu-bonsai: más de 40 cm hasta 80 cm.
Omono o Dai-bonsai: de 80 cm hasta 130 cm
Hachi-uye: más de 130 cm
Niwa-gi: árbol plantado en tierra

Para profundizar en estos conceptos básicos de bonsái, te recomendamos realizar el curso completo de iniciación al bonsái de parte de nuestro reconocido instructor MacDonald Fernandes.

Autor: Henry Humberto Chávez
World Bonsai University

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